jueves, 18 de febrero de 2010

EL AMOR ES CIEGO


El amor es ciego”, dice un refrán popular y ahora la realidad científica ha venido a avalar esta idea. Cuando una persona enamorada apasionadamente ve la imagen objeto de su amor grandes partes del cerebro se activan pero curiosamente los lóbulos frontales disminuyen su actividad.

Todos sabemos que los lóbulos frontales son los encargados por excelencia del autocontrol, las valoraciones y los juicios. Así, podríamos comprender por qué cuando nos enamoramos nos mostramos menos críticos para con la persona amada, nuestra capacidad para juzgar se minimiza o atenúa. En algunos círculos a este fenómeno se le llama simpáticamente: la locura del amor.

Vale aclarar que la capacidad de crítica no se suspende para con las otras personas o situaciones sino solo en relación con la persona amada. Además, este estado no se mantiene por siempre, se evidencia solo en las primeras fases del enamoramiento y la pasión; una vez que la relación se hace estable la persona vuelve a asumir su postura crítica.

No obstante, la suspensión de la capacidad critica no se evidencia solo durante el amor de pareja sino también durante el amor maternal como puede observarse en la imagen que da inicio al artículo. Las madres tienden a ser menos críticas con sus hijos que con los niños ajenos.

Este cambio está estrechamente relacionado con variaciones a nivel químico ya que se generan sustancias como la dopamina, responsable de la atracción interpersonal o la serotonina, que desempeña un rol fundamental en los pensamientos obsesivos. También se observa una disminución de la actividad de las regiones relacionadas con las emociones negativas y activación de las áreas relacionadas con la recompensa, una reacción de euforia bastante parecida a la que se puede observar en el cerebro de las personas adictas.

En fin, que mientras estamos enamorados pasaríamos por un estado mezcla de locura y adicción, aunque más allá de lo que digan los resultados científicos es un estado altamente placentero que puede cambiarnos la vida de una forma maravillosa, o… ¿quizás será que también estoy enamorada y no puedo discernir correctamente?

Fuente:
Zeki, S. (2007) The neurobiology of love. FEBS Letters; 581(14): 2575-2579.