sábado, 17 de abril de 2010

HASTA QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR


AQUI estoy, hace mucho que no venía, pero como comprenderás necesitaba tomarme mi tiempo para decidir, te traje las flores que a vos te gustan.
Como explicarte lo que me pasa, sé que me vas a entender, cuando te marchaste cerré las puertas de nuestra casa y la de mi corazón y me marché con vos, todo quedó a oscuras, todo, hasta mi alma.
El tiempo se detuvo para mi, Maria que me hace compañía desde que te fuiste por mi expreso deseo, detuvo los relojes de la casa y allí terminó todo, los dias comenzaron a transcurrir todos iguales -Doña Amelia, tiene que resignarse, la vida continúa- incansablemente repetía todos los días, e invariablemente yo le respondía, -Vive tu Maria, para mi el mañana ya no existe.

Un dia no recuerdo cuanto hace, apareció en mi ventana una rosa, con una tarjeta que decia MAÑANA
--María, pregunté, tu dejaste esta flor aquí--
--No, señora, pero me pareció ver acercarse una silueta de hombre a la ventana, estaré atenta para otra vez. Sin darle mayor importancia me senté en mi sillón preferido y allí me quedé como siempre mirando hacia afuera, respirando, tan solo, respirando: cuando lo vi.
Nuestro vecino, Jorge, el del chalet lindero que siempre te disgustaba porque los fines de semana se reunía con su esposa y amigos poniendo tan fuerte la música que hacia imposible toda conversación, se paró delante de nuestra ventana y mi miró, como queriendo hablarme, tenía más canas que la última vez, cierta mueca de tristeza y una mirada dulce que hablaba por si misma. Luego me enteré que habia quedado viudo hace un tiempo....como lo comprendí.
Así continuaron pasando los dias, viéndolo por la ventana parado frente a mi casa, como esperando algo, hasta que advertí que esa rosa que encontraba todas las mañanas en mi ventana con la nota, era de él, comencé a ponerla en un libro, esa frase "mañana" se convirtió en el nexo hacia el mundo real del que yo empeñosamengte trataba de escapar.
Mi vida giraba ahora en esperar el momento de encontrar en mi ventana la flor, pero un dia sonó el timbre, se me acercó María venía con rubor en la cara y un tanto agitada.
---Señora, la buscan, es el vecino, dice que necesita hablarle---
Mi corazón dio un vuelco.
Agitada como una adolescente me acerqué, allí estaba elegante y tan nervioso como yo, en su mano tenía la rosa.
---Hola Amelia, como estás, quería decirte que ya no soporto tenerte lejos y esperar que comprendas que TE AMO.
Creía que había enloquecido, pobre pense, el dolor lo hace decir tonterias, como me va a querer si apenas hemos cruzado algunas palabras en tantos años, por respeto a ese sentimiento que vi sincero, lo invité a sentarse y comenzamos a hablar.
No recuerdo cuantas horas pasaron, hablamos de vos, de su mujer, de los hijos que no tuvimos del dolor, de la soledad, de la muerte...
Mis dias comenzaron a cambiar, la luz entró nuevamente por las ventanas y la música invadió el lugar, se hacía imprescindible para mi encontrarme para tomar el té con Jorge, hasta que naturalmente, como suceden las cosas grandes y simples en la vida, me enamoré, y allí estábamos nosotros dos, seres solitarios, llenos de miedo aprendiendo a reir nuevamente.
Conversamos mucho sobre vos, sé que no tiene tus ojos, tu sonrisa, nuestro amor fue inmenso e irrepetible, pero el es el ser que me protege como tú lo hubieras hecho y me hace sentir que todavía y aún a pesar mío, estoy viva.
Por eso, es que tardaba en venir, no sabía como decírtelo en estos monólogos que tengo contigo hace ya tanto tiempo.
Te amaré siempre, mi amor, pero ahora estoy aprendiendo el significado real de la palabra "MAÑANA", y es hermoso.
Nos casamos, estoy muy feliz, queria compartirlo contigo, no te olvidaré, te amaré siempre... y Amelia lentamente se retiró del lugar...
Nadie reparó que detrás del ramo, como escondido en uno de los floreros, habia una nota que decía.

HASTA QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR.....