lunes, 9 de mayo de 2011

Gustavo Adolfo Bécquer

Lo que el salvaje que con torpe mano


hace de un tronco a su capricho un dios,

y luego ante su obra se arrodilla,

eso hicimos tú y yo.


Dimos formas reales a un fantasma,

de la mente ridícula invención,

y hecho el ídolo ya, sacrificamos

en su altar nuestro amor.