miércoles, 24 de agosto de 2011

LA DULCE ESCRITURA DE UNA MUJER

Yo pensaba que las mentes que creían que la mujer era inferior al hombre habían quedado sepultadas en el siglo XIX o en el Renacimiento; sin embargo, me he encontrado en pleno inicio del siglo XXI con hombres jóvenes que parecen traídos de esa época por una máquina del tiempo, pues su pensamiento es tan retrógrado y misógino que no entiendo por qué se dicen llamar literatos y por qué presumen de tanta lectura, cuando sus comportamientos y actitudes solamente expresan ridícula pedantería. Me refiero específicamente a un grupo de jóvenes literarios que existe en mi universidad antes de que yo ingresara a estudiar filología y comunicación, sus identidades me las reservo porque de ninguna manera pretendo ofenderlos con mi opinión, simplemente me limito a expresarme. El hecho es que en cada simposio o alguna actividad literaria en la que ellos se presentan no aprovechan la oportunidad para manifestar su quehacer poético o literario, más bien pierden el tiempo señalando y criticando destructivamente lo que otros no hicieron o no han hecho, de manera que no hay poeta o escritor actual o de antaño en Nicaragua al que ellos no incluyan en su incesante diatriba. Debo señalar, como caso especial, la crítica que le hacen a Gioconda Belli, muy parecida a la crítica que el autor del libro “Mujeres que matan” le hizo a la escritora leonesa Gloria Elena Espinoza de Tercero en el suplemento “Nuevo amanecer cultural”. Podría hacer una enumeración de los “argumentos” con lo que pretenden subvalorar el quehacer literario de Belli, sin embargo, por respeto muy merecido a esta señora no los reitero. Hay en sus críticas mucho machismo. No valorar la ardua tarea que han emprendido las mujeres dentro de la sociedad y la literatura, es injusto pues imaginémonos lo duro que fue para la mujer en épocas pasadas incursionar en un ambiente dominado por los hombres como lo es la literatura, cuánto más difícil fue para Gioconda Belli irse abriendo paso entre las murallas patriarcales y machistas, y eso sin sumar su condición de centroamericana, tercermundista o nicaragüense: realmente difícil. Yo creo que confunden sus gustos literarios con lo que es artísticamente “bueno”. Muchas veces estas ácidas opiniones las hacen descontextualizando a la creadora literaria. No podemos esperar que Gioconda Belli escriba muy al estilo del Medioevo. Es evidente que su producción literaria se debe aproximar a lo que el formato actual y comercial exige en esta sociedad, pues si no cómo hace para compartir su pensamiento a tantas personas. Es lógico que se note la diferencia. Sin embargo, en ningún sentido pierde el mérito artístico o lo que ha logrado literariamente. Hace unos años, Hanzel Lacayo, sin conocernos personalmente, me comentaba en mi blog que “el poeta debe preocuparse más por atender su talante que buscar explicación o justificación a las creaciones de los demás, a no ser para su propio deleite”. En ese punto coincido con Lacayo, pues en lugar de señalar y juzgar lo que han realizado otros, deberían enfocarse en lo que proponen literariamente si es que realmente desean aportar algo productivo. Para terminar, creo que las mujeres tienen por naturaleza un modo especial para escribir, particularmente a mí me gusta leer a mujeres; aunque no ando diferenciando entre el género o condición sexual de los autores que leo, pues fue hasta hace poco que me di cuenta de la manera tan dulce que escriben las mujeres, pues quién no ha sufrido con los “sonetos de la muerte” de Gabriela Mistral o quién no disfrutaría leyendo “El pergamino de la seducción” de Gioconda Belli. Hay que leer sin prejuicios y nuestras autoras son geniales, disfrutemos la miel de sus literaturas. www.ruizwaldir.blogspot.com