sábado, 13 de abril de 2013

DOÑA VENENOS



Doña venenos habita 
a unos pasos de mi casa. 
Ella quiere disfrutar 
rutas, jardines y playas, 
y todo ya se lo dimos, 
pero no está apaciguada.

¿A qué vino de tan lejos 
si viaja llevando su alma? 
a los que nacen o mueren, 
a los que arriban o zarpan, 
y aunque son muchos sus días 
¡no se cansa, no se cansa!

¿A qué vino de tan lejos 
si viaja llevando su alma? 
Pudo dejarla, sí, pudo,
en cactus abandonada, 
y hacerse, cruzando mares, 
otra de hieles lavada.

¿A qué vino a ser la misma 
bajo el país de las palmas? 
Me la dicen, me la traen
todos los días contada, 
pero yo aún no la he visto
y me la tengo sin cara 
Cada día me conozco
árbol nuevo, bestia rara
y criaturas que llegan
a la puerta de mi casa.

¿Pero si no la vi nunca
cómo echo a la forastera? 
Y si me la dejo entrar, 
¿qué hace de mi paz ganada?
¿qué de mi bien que es un árbol?

Todos me preguntan si 
ya vino la malhadada 
y luego me dicen que... 
es peor si se retarda.

GABRIELA MISTRAL